Ropa nueva tras la mudanza

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Mi abuela, a la que adoro, tiene una manía que me trae loca desde hace años. Cuando era niña me metió en la cabeza que antes de estrenar la ropa nueva hay que lavarla porque nunca se sabe quién se la ha podido poner y la cantidad de gérmenes que puede llevar encima. El caso es que con la mudanza a mi nuevo piso, la empresa de transportes perdió dos cajas enormes con mi ropa de verano y, tras conseguir mi indemnización, tengo que comprar ropa nueva.

El hecho de tener que empezar a llenar mi armario con ropa de temporada estival desde cero me ha hecho recordar aquellas palabras de mi abuela porque no hablamos de una camiseta o dos, sino de todo un armario llenito de cosas nuevas y a estrenar así que, tras pensarlo mucho y por tranquilidad propia, he decidido gastarme toda la indemnización y cuando ya tenga el armario lleno iré a una franquicia de Wash-up que han puesto en la esquina de mi casa, las lavanderías éstas ultrarrápidas que están tan de moda, y lavaré toda la ropa antes de llevarla de nuevo a mi precioso armario.

Ahora bien, una vez decidido esto por propia voluntad y con el fin de quedarme yo tranquila, he decidido investigar un poquito y he averiguado algunas cosas como, por ejemplo, que los dermatólogos recomiendan que las prendas de vestir pasen por la lavadora antes de estrenarlas.

Resulta que esta recomendación no es tanto por bacterias, gérmenes o por quién se la hubiera probado antes que ti, sino más bien por las fibras sintéticas de las que está compuesta ahora la mayoría de la ropa que hacen que la piel se irrite, especialmente lo que tienen una piel delicada o atópica. Algunos tintes de los usados para dar color a la ropa también pueden ser causa de producción de eccemas y eso por no hablar de las alergias.

De todos modos, tampoco hay que ser alarmista o exagerado pero nunca está de más lavar previamente las nuevas prendas siguiendo los consejos del fabricante ya que cuesta poco y previene mucho.

Así que al final va a resultar que mi abuela tenía razón, tal vez no por los motivos que ella creía pero sí en el fondo al fin y al cabo.

A esto he de añadir que, a partir de ahora, me llevaré este tipo de cosas conmigo en el coche, aunque tenga que contratar la mudanza de muebles y otros enseres más grandes a empresas de transporte profesional porque, aunque te indemnizan, no cubres lo perdido y, aunque mola eso de comprar ropa nueva, siempre echas de menos aquella que tenías y que tan bien te quedaba.

Otra opción es alquilar tú el camión y hacer el trabajo de mudanza pero para eso debes contar con gente que te quiera echar una mano porque imagino que bajar un sofá de tres plazas por el hueco de la escalera no debe ser muy sencillo. Diría más, puede que sea hasta imposible hacerlo uno sólo así que mejor llamad a amigos y familiares con buenos músculos y/o tiempo libre para que os echen una mano o de lo contrario acabaréis en el hospital con contracturas varias y con el sofá colgando en medio de la escalera.

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