Garanticemos la seguridad de nuestros inmuebles

Hay diferentes factores que solemos tener en cuenta a la hora de decantarnos por vivir en una vivienda u otra: el precio, el tamaño, las disposición de sus diferentes estancias, su localización dentro de la ciudad…Sin embargo, éstos, que son los primeros en los que solemos pensar, no son los únicos. Además de ellos existen otro tipo de de cuestiones, entre las que puede enmarcarse la seguridad.

Con ella no me quiero referir a los problemas sociales que puedan existir en la calle o el barrio en el que se sitúe nuestro hogar, sino a los propios elementos que tenga éste para evitar cualquier caída o contratiempo que se nos pueda presentar. Los accidentes domésticos son un mal común hoy en día en España y muchos son debidos a la falta o la deficiencia de estos elementos de seguridad, uno de cuyos estandartes es la barandilla.

Precisamente un elemento de este tipo ha sido el protagonista en la comunidad de vecinos donde resido. En el edificio, que ya tiene algunas décadas de antigüedad, no había ninguna barandilla que fuera completamente segura. Todas se balanceaban con peligro y posar la mano sobre alguna de ellas era un verdadero riesgo. Era evidente que teníamos que ir pensando en cambiarlas porque, aunque pueda parecer algo inverosímil, ha habido personas (incluso niños) que han muerto en nuestro país a causa del mal funcionamiento de estas piezas.

Por eso se decidió en una Junta que se instalaran nuevas barandillas en las diferentes escaleras. Se decidió obtener información acerca de alguna entidad que pudiera proporcionarnos unas resistentes y cuyo precio no fuera demasiado costoso de asumir para unas arcas comunitarias que desde luego no andaban muy repletas de dinero. Días después, y reunidos de nuevo todos los propietarios, se pusieron en común todas las posibilidades y la que resultó elegida prácticamente por unanimidad fue Industrias Duero, una empresa dedicada a la fabricación de elementos de seguridad vial e infraestructuras metálicas para el sector de la construcción.

Por otra parte, somos una comunidad de vecinos bastante particular. Gran parte de los propietarios son de origen extranjero, principalmente ingleses, alemanes e incluso hay una pareja de rusos. El problema con el idioma se hace latente en ocasiones y como desde la Presidencia se quería informar a todos los vecinos de cuál era la empresa que nos iba a proporcionar las nuevas barandillas, decidieron pasarles el enlace de la versión en inglés de la página de Industrias Duero, www.industriasduero.com/en.

Todos más seguros

Desde la empresa nos comunicaron que el proceso sería fructífero y sin apenas molestias para nosotros. Sus trabajadores sólo tendrían que acudir para tomar medidas y para instalar las barandillas después de haberla construido. Además, el precio no supondría ningún problema porque a pesar de los problemas económicos de la comunidad se podría afrontar.

Así pues, la idea siguió adelante y en solo unas semanas nos las trajeron. Tan solo con verlas ya teníamos la impresión de sentirnos más protegidos. Estas barandillas metálicas, que sustituían a las de madera que siempre habíamos tenido, suponían un gran avance para todos nosotros. Una vez instaladas, pudimos comprobar que se mantenían rígidas y firmes. Estábamos a salvo.

Llevamos unos meses con ellas y todo el mundo coincide al señalar que ha descendido ese pánico que a veces daba el simple hecho de bajar las escaleras. Ya no da miedo apoyar la mano en la barandilla y como ésta tiene elementos ornamentales y decorativos, es además mucho más atractiva que la vieja y desgastada que teníamos hasta hace apenas unos meses. ¡Menudo cambiazo para un edificio para el nuestro!

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