Coworking sin salir de casa

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Hace unos años que llegó el coworking, esa suerte de oficina o despacho que se tiene en alquiler, en un centro de trabajo. Estos espacios, ayudan a emprendedores y pequeñas empresas a iniciar su andadura. Aunque todo profesional puede beneficiarse de las ventajas que supone un coworking frente a un local. Sin embargo, en esta vida, todo evoluciona. El coworking no iba a ser menos y ha dado un paso dentro de la era digital: el coworking virtual.

Para muchos esto será una novedad que otros ya conocen lo suficiente, por lo que hemos decidido adentrarnos en el cibermundo y conocer un poco más sobre esta modalidad de oficina. Con sus pros y sus contras, además de su funcionamiento.

Un coworking online o virtual, consiste en una plataforma digital que replica tanto el funcionamiento como la filosofía de un coworking tradicional, solo que en la red. Como bien sabemos un coworking es un negocio físico en el que los profesionales autónomos, emprendedores o trabajadores en remoto, pueden disponer de un espacio para desempeñar su trabajo. Lo que viene a ser un lugar en el que tener la mesa y silla correspondiente, conexión a internet, electricidad y si es posible un buen ambiente y temperatura.

Lo que distingue al coworking de una oficina, es el hecho de que no se está solo en el centro. Las oficinas y despachos, suelen estar alquiladas a personas en la misma situación, por lo que es fácil encontrarse con profesionales de diversos sectores. Otra de las acciones que lleva a cabo el coworking, son las formaciones relacionadas con emprendimiento, competencias digitales o actividades destinadas a estimular el desarrollo de proyectos colaborativos y crear vínculos profesionales. Todo esto con un mínimo coste y sin necesidad de recurrir a engorrosos alquileres que implican más y más gastos.

Lo mismo pero sin salir de casa

Un coworking tradicional es el espacio ideal para muchos profesionales del ámbito digital. No obstante, muchos no necesitan disponer de un espacio que no sea su casa para trabajar. Como nos explican desde el centro de trabajo Mitre 126, Workspace, no todos los trabajadores tienen cerca un coworking tradicional. Esto ha hecho que los centros de trabajo colaborativos, den un paso al frene y creen los coworking virtuales.

En la mayoría de los coworking tradicionales, es posible reservar de forma puntual el espacio para trabajar, así como las actividades planteadas pueden estar supeditadas a ser miembro del centro, limitando el acceso a los trabajadores nómadas interesados. Sin embargo, para muchos, lo mejor de trabajar en un coworking tradicional es que se pueden establecer numerosas y diversas relaciones sociales y profesionales. Puedes llegar a tu oficina, trabajar y no hablar con nadie o, puedes encontrar gente de lo más interesante en tu momento de descanso mientras tomas un café.

Ahora bien, puede darse la circunstancia de no poder acudir al coworking de manera tradicional, pero necesitar todo lo que ofrece. Gracias al coworking virtual, es posible. El emprendimiento digital, suele ser un camino solitario: ordenador y tú. Trabajar desde casa es igualmente solitario, tanto si trabajas por cuenta propia como si lo haces por cuenta ajena. Se trabaja mano a mano con ordenadores pero la gente no suele estar en la mesa de al lado y, si lo está, está a lo suyo.

Lo que hace un coworking online es allanar ese camino y ayudar a que no sea tan solitario. Aunque mesa, silla y electricidad no puede proporcionarla un coworking virtual, si proporciona comunidad. Esa comunidad elimina la sensación de soledad, proporcionando la de estar acompañador por otros en la misma situación. La posibilidad de encontrar a otros profesionales que tengan ideas interesantes y útiles, o personas que actúan en vez de pensar, con las mismas dificultades en sus proyectos… reside en este espacio virtual. Profesionales procedentes de cualquier lugar del mundo, de diferentes entornos culturales, con diferentes ideas sobre el tiempo, trabajo, dinero y la vida en general. De ahí que muchos profesionales, se decanten por el coworking virtual: el acceso a una comunidad de lo más diversa.

Una comunidad que traspasa fronteras, algo que no puede hacerse desde un coworking tradicional.

Dentro de este tipo de centros de trabajo, podemos diferencias dos tipos, en función de los profesionales que lo componen.

  • Coworking verticales, en los que se agrupan comunidades cuyos profesionales desarrollan proyectos de una temática en particular.
  • Coworking horizontales, donde se agrupan comunidades cuyos profesionales cuentan con perfiles más diversos.

Si los primeros son la mejor opción para profundizar en el aprendizaje de un campo en particular, los segundos, facilitan la generación de oportunidades de negocio. Cuanto más diversos sean los perfiles de la comunidad, más posibilidades de encontrar ayuda en caso de necesidad.

Llegados a este punto, cabe plantearse que opción es mejor: online u offline. Un coworking tradicional es algo más que obligarse a no trabajar en pijama y alquilar un escritorio en otro lugar de la ciudad; un coworking virtual es más que la oportunidad de conocer profesionales de cualquier lugar.

Cada modalidad de coworking, ofrece una serie de ventajas. Puesto que las del coworking tradicional son bastante conocidas, vamos a centrarnos en las que proporciona un coworking virtual.

Lo que ofrece un coworking online

Una oficina virtual consiste en un espacio destinado a proporcionar a empresas y profesionales, una serie de servicios como la recepción de llamadas, correspondencia y mensajería, domiciliación social o fiscal de la empresa, atención de visitas, servicios de asesoría, creación de página web, marketing digital, espacios para trabajar… Todo esto puede resultar muy ventajoso a la hora de emprender un negocio o mantenerlo.

Uno de los mayores retos cuando se inicia un proyecto empresarial, se encuentra en la inversión inicial. Disponer de oficina exige un acondicionamiento, siendo muy común que el emprendedor lo subestime considerando que la oficina está preparada para entrar y trabajar. Incluso las empresas con experiencia minimizan los costes a la hora de acondicionar un espacio para desarrollar su actividad. Mientras que la inversión inicial para poder disponer de un servicio de oficina virtual es de cero euros.

En lo relativo a los gastos fijos, se minimizan. Con una oficina virtual, se evitan pagos de consumos como la luz, la limpieza, el mantenimiento, internet, seguro… La oficina virtual ofrece la flexibilidad necesaria en cada caso. El trato de un equipo del Workspace es personalizado, para que puedas considerar la oficina como propia. Al contratar los servicios que ofrece un coworking virtual se apuesta por el pago por uso, recibiendo un trato y prestaciones acorde con cada necesidad.

Otra ventaja es el hecho de poder trabajar desde cualquier lugar y en cualquier momento. Aspecto que resulta de lo más interesante, puesto que rompe los límites estructurales y temporales que supone trabajar en un espacio físico. Si dispones de ordenador, conexión a internet y teléfono… tienes tu oficina.

Un coworking virtual proporciona la mayor comodidad de todas: establecer el horario como más interese. La flexibilidad es máxima, por lo que se puede realizar el trabajo cuando se quiera. Organizar el día a conveniencia y aprovechar las horas de mayor motivación y productividad, sin limitaciones. Esta nueva modalidad de trabajo atrae mucho, sobre todo a las nuevas generaciones.

No podemos olvidar la ventaja que supone a la hora de ahorrar tiempo y costes en algo tan importante como el transporte. No hay que moverse de casa, por lo que no existen estos gastos ni pérdida de tiempo. Se acabó correr para coger el autobús o el metro con el desgaste que supone, además del gasto añadido de los abonos o billetes. Si eres de los que tiene coche, el ahorro en gasolina y atascos es igual de importante.

Dada la ubicación que suelen tener estos centros de trabajo, al contar con el servicio de oficina virtual, se mejora la imagen de la empresa. Los centros cuentan con oficinas en lugares céntricos con muy buenas instalaciones, lo que supone mejor imagen de cara a la galería.

Otros aspectos ventajosos son la posibilidad de expansión del negocio, accediendo y abarcando varios mercados a un mínimo coste, así como la máxima flexibilidad e inmediatez. Estas oficinas permiten montar una delegación comercial en tan solo unos minutos. Desmontarlas, transformarlas o ampliarlas, en el mismo tiempo, por lo que son la solución más acertada en unos tiempos en los que la inmediatez de respuesta, es esencial.

A pesar de todas estas ventajas, no podemos obviar que cuenta con algunos inconvenientes que conviene valorar: si te acabas de adentrar en el mundo de la tecnología y no conoces bien el medio digital; la dependencia total y absoluta a la conexión de internet; que se produzca descoordinación con el resto del equipo si no estás solo; y falta de comunicación interpersonal.

Estos contras no son de extrema importancia, puesto que además, existe solución para resolver cada uno de ellos. Los centros de trabajo ponen a disposición de sus clientes, todo lo necesario para salvar estos obstáculos y hacer que la experiencia, sea gratificante.

Poco más podemos añadir sobre las oficinas virtuales. En el caso de estar interesado en disponer de una, solo tienes que contactar con el coworking que más se adapte a tus necesidades.

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