¿Qué tipo de piedra es mejor para el exterior de tu casa?

piedra

Al reformar una casa, pocos pensamos en el suelo que rodea la piscina, en el camino que lleva hasta la puerta o en el suelo que rodea la casa.

Sin embargo, la elección de la piedra para estas zonas es importante, porque no todas aguantan lo mismo, no todas se limpian igual y no todas dan el mismo resultado con el tiempo.

 

Mármol

En exteriores queda muy bien, sobre todo en terrazas cubiertas, porches y zonas donde no llueve todo el tiempo encima. Tiene una variedad enorme de colores y vetas, y eso permite que cada espacio sea distinto. A nivel visual, gana muchos puntos.

Ahora bien, el mármol es una piedra más delicada que otras. Es porosa, lo que significa que puede absorber manchas si no está bien tratada. En una zona de piscina, por ejemplo, hay que tener cuidado con cremas, bebidas, hojas y productos químicos. Si se cuida bien, no hay problema, pero si se descuida, se nota rápido.

No es difícil de limpiar, pero sí pide que se lo trate con un poco de cuidado: el agua y jabón neutro suelen ser suficientes. Nada de productos agresivos porque se lo comen poco a poco. En mantenimiento, lo normal es aplicar algún tratamiento protector cada cierto tiempo, sobre todo si está muy expuesto al sol y a la lluvia.

En instalación no da demasiados problemas si el suelo está bien preparado. Eso sí, hay que cuidar mucho las pendientes para que no se quede el agua estancada. Si estás buscando algo muy duro para una entrada de coche o una zona de mucho paso, el mármol no suele ser la primera opción. Para terrazas tranquilas y zonas más cuidadas, sí puede funcionar muy bien.

 

Granito

Aguanta golpes, cambios de temperatura, lluvia, sol fuerte y lo que le eches. Por eso se usa tanto en entradas de casas, escaleras exteriores, caminos y zonas de paso constante.

No se mancha con facilidad, no se raya casi nunca y no se degrada con el tiempo como otras piedras. Esto, para mí, es una gran ventaja. Lo colocas y te olvidas durante años. A nivel de limpieza, no tiene ningún misterio. Agua, jabón y listo. No necesita productos especiales ni cuidados constantes.

En cuanto al aspecto, hay granitos de muchos tonos: grises, negros, rosados, claros, oscuros. Quizá no tiene ese aire tan fino del mármol, pero es muy sólido y queda bien con casi cualquier tipo de casa, desde la más moderna hasta la más clásica.

En instalación es bastante agradecido porque no se rompe con facilidad al colocarlo. Pesa, eso sí, y eso hay que tenerlo en cuenta. El soporte tiene que estar bien preparado. Si lo que buscas es tranquilidad, durabilidad y pocas preocupaciones, el granito es una apuesta bastante segura para exteriores sin demasiadas dudas.

 

Cuarzo

Es un material fabricado a partir de cuarzo natural mezclado con resinas. Esto hace que tenga un aspecto muy uniforme, sin tantas vetas ni cambios de color. Hay quien lo adora por eso y quien lo ve demasiado perfecto.

En exteriores se usa cada vez más, sobre todo en terrazas modernas, zonas de piscina y espacios donde se busca un aspecto limpio y ordenado. Tiene una gran ventaja: es poco poroso. Esto quiere decir que no absorbe manchas con facilidad. Vino, aceite, cremas… todo esto se queda en la superficie y se limpia rápido.

En mantenimiento es muy cómodo. No pide sellados constantes ni productos especiales. Con una limpieza básica va sobrado. Eso sí, hay que tener cuidado con el sol directo durante muchas horas, porque algunos cuarzos pueden perder algo de color con los años si no son de buena calidad.

En cuanto a resistencia, aguanta bien el uso diario, aunque frente a golpes muy fuertes el granito sigue siendo más duro. Para quien busca un exterior moderno, fácil de limpiar y sin complicarse la vida, el cuarzo puede encajar muy bien, sobre todo en patios, terrazas y piscinas de estilo actual.

 

Caliza

Es una de esas piedras que te hacen sentir que el espacio es más acogedor. Por eso se usa mucho en jardines, senderos, patios y zonas donde se busca ese toque más tranquilo y menos frío.

Es más blanda que el granito y el cuarzo, y eso se nota. Se raya con más facilidad y también es más porosa. Esto implica que el mantenimiento debe ser más constante. Si la colocas en el exterior, conviene protegerla con tratamientos para que no absorba agua ni manchas.

En zonas de lluvia frecuente hay que pensar bien su uso. No es que no se pueda usar, pero hay que asumir que con el tiempo puede cambiar de aspecto. A algunas personas eso les gusta, porque dicen que la piedra envejece con carácter. A otras no tanto.

En limpieza no es complicada, pero siempre con productos suaves. Nada de ácidos ni limpiadores agresivos. En instalación se trabaja bien, es más fácil de cortar que otras piedras duras.

 

Otras piedras que también se usan fuera de casa

La pizarra tiene un aspecto más oscuro, más serio, y se usa mucho en caminos, entradas y terrazas. Resiste bien la humedad y no es muy resbaladiza, algo importante cerca de piscinas.

La arenisca tiene tonos cálidos, muy de jardín, pero es más blanda y pide bastante mantenimiento. Si se cuida bien, queda muy bonita, pero no es la más dura para zonas de mucho paso.

El travertino también aparece mucho en zonas de piscina. Es una piedra clara, con pequeños poros que evitan que resbale tanto cuando está mojada. Es cómoda al pisar y no se calienta demasiado con el sol, algo que se agradece mucho en verano. Eso sí, esos poros hay que protegerlos bien para que no acumulen suciedad.

No todo sirve para todo. Un mismo material que funciona perfecto en una terraza puede no ser buena idea en un camino de entrada con coches.

 

Dónde se nota la diferencia

Marbles Tanit Spain, distribuidor de mármol, piedras naturales y granito, opina que, antes de elegir un tipo de piedra tan solo por el color o por lo que se ve en una foto, hay que pensar dónde va esa piedra, cuánta gente va a pasar por encima, si va a recibir sol directo todo el día y si estás dispuesto a darle mantenimiento. El mismo material puede ir de lujo en una terraza y dar problemas en un camino de entrada.

Y, si lo piensas con lógica, tiene muchísimo sentido, porque muchas veces nos centramos solo en qué piedra elegir y nos olvidamos de cómo se coloca y cómo se cuida. Y aquí, te lo digo claro, se marca una diferencia enorme.

Una buena piedra mal colocada es un problema asegurado. Malas pendientes, juntas mal hechas o una base mal preparada hacen que el agua se quede, que la piedra se mueva o que aparezcan manchas raras.

En limpieza, cuanto menos porosa es la piedra, más fácil es todo. Granito y cuarzo ganan aquí sin discusión. Mármol y caliza piden más atención. No es que tengas que tomar medidas muy concretas, pero sí que tienes que estar un poco encima. Barrer a menudo, limpiar derrames rápido y usar los productos adecuados.

El mantenimiento también cambia según el material. Hay piedras que requieren sellados cada cierto tiempo. Otras apenas lo necesitan. Esto no siempre te lo cuentan al principio, y luego vienen las sorpresas. Por eso conviene preguntar bien antes de decidirse.

 

No hay una piedra que sea la mejor para todo

Depende de tu casa, del clima y de cómo vas a usar el espacio. No es lo mismo un jardín que solo se pisa en verano que un patio por donde pasan niños, perros, bicicletas y coches todo el año. Cada piedra se comporta distinto, y saber eso te ahorra problemas después.

  • El granito es resistente y aguanta casi cualquier cosa. Es ideal para caminos, entradas y zonas de mucho paso.
  • El mármol queda muy bonito y elegante, pero hay que cuidarlo más porque se mancha con facilidad y se raya si no tienes cuidado.
  • El cuarzo es muy práctico: se limpia rápido y siempre mantiene un aspecto ordenado, perfecto si quieres algo cómodo.
  • La caliza da un aire natural y cálido, pero requiere más atención para que no se desgaste o manche.
  • También hay otras piedras como la pizarra, la arenisca o el travertino que pueden funcionar según el sitio y el uso que les des.

Lo más importante es no tener prisa: mira muestras, pisa las piedras, fíjate en cómo se ven secas y mojadas, al sol y a la sombra. Pregunta sobre limpieza, manchas o reparaciones. Es mejor saber desde el principio cómo va a comportarse la piedra que arrepentirse después.

Elegir bien puede ahorrarte muchos problemas y enfados, y al final se nota. Tu exterior no es solo para que quede bonito, es el lugar donde llegas cansado, te sientas a descansar y recibes a la gente que quieres. Tener la piedra adecuada hace que todo eso sea más cómodo y agradable.

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