Reformar una casa de campo después de 20 años

Reformar una casa de campo después de 20 años

Una herencia de los padres de mi chico nos permitió poder hacernos una casa en la montaña. Una zona la del pirineo leridano llena de gran belleza y donde te puedes perder entre tanto verde, muy diferente a nuestra Zaragoza, pero tampoco muy alejada.

Teníamos pensado acudir a menudo a la casa, por supuesto en el buen tiempo, ya que en invierno es más complicado y no sabemos esquiar, por lo que quedaría para los días de tiempo más benigno, sobre todo en época estival para huir del calor que hace aquí en verano en Aragón.

Lo menos bueno del tema es que la casa necesitaba unas tareas de reacondicionamiento bastante grandes, así como el terreno que desde que el abuelo de mi novio murió no se había tocado. Imaginaros que te den una casa y terreno que desde hace casi 20 años no se haya utilizado y en un lugar tan duro como es la montaña.

Nos tuvimos que gastar buen dinero en ponerla al día, desde decorar la casa y tirar todo lo deteriorado a comprar unos muebles más acordes con los gustos actuales, aunque la mayoría del mobiliario estaba en malas condiciones por la humedad.

Mi utilizó un cobertizo de la casa grandes que hay para guardar las bombas sumergibles grindex que usa para su trabajo y que le sacan de muchos aprietos por su gran eficacia a la hora de extraer el agua, pero que en Zaragoza tenía que guardar en un almacén. Aquí lo que hace es que viene para ver cómo está la casa y si necesita recoger alguna pues la toma.

La casa desde luego que está en un paraje idílico, pero sufrió los líos de herencias que hay en tantas familias donde los hermanos no se ponen de acuerdo y al final unos por otros y la casa sin barrer. Esto nunca mejor dicho podemos aplicarlo a la nuestra.

Al final hemos podido darle uso y beneficiarnos de ella, algo de lo que estamos seguro que los abuelos de mi pareja estarían contentos, ya que la tenían mucho cariño. Las casas de campo en la montaña exigen grandes atenciones, como por ejemplo en invierno, donde hemos tenido que reforzar el sistema de tuberías para que no se congelen las veces que vamos de visita a ver la casa. El año pasado que fue cuando hicimos la obra gorda, nos quedamos alucinados de que no salía agua porque se habían helado las tuberías.

Es fundamental que la calidad esté presente, máxime en los sitios de montaña

Nuestro consejo para todos aquellos que tengan que reformar una casa de campo es que inviertan en las mejores calidades, eso siempre les va a funcionar cara a poder disfrutar de unas instalaciones más duraderas, si escatimamos en eso vamos a estar cada dos por tres teniendo que hacer chapucillas, lo que se traduce en más gastos y realmente no compensa.

Ahora nosotros al menos tenemos la seguridad que tanto las instalaciones como el mobiliario tienen todas las garantías. Si la mala calidad se nota en las casas de playa donde el clima no es tan duro, imaginaros aquí en invierno con las heladas que caen.

Reformar una casa es duro y lleva tiempo, pero ahora cuando la ve uno acabada te sale la sonrisita de la satisfacción como si tú mismo la estrenases y eso merece mucho la pena.