Un paraíso de agua en el jardín

De sobra conocemos los pormenores que puede traer consigo una piscina en casa, por eso no es de extrañar que nos pueda más el lado negativo que el positivo. Tener una piscina privada puede ser una auténtica maravilla para el verano, para el estrés e incluso como elemento decorativo, pero con ese lujo se adquieren responsabilidades de limpieza, mantenimiento y seguridad que muchos no quieren tener. Ahora bien, si sois de los que veis la vida en tonos claros y no dejáis que nada os amargue un dulce os propongo que transforméis vuestra piscina en un oasis de paz y tranquilidad a la par que en un paisaje único e irrepetible. Os explicamos cómo…

Si ya tenéis la piscina podéis empezar de inmediato con la remodelación, y si no la tenéis optad por una de estas piscinas de fibra porque ese material permite una instalación tan rápida y económica que no os dará tiempo a arrepentiros de la decisión. Piscinas DTP, la empresa donde os lleva el enlace que os he puesto, cuenta con muchísimos modelos de piscinas de fibra, algunos de ellos preciosos, pero para llevar a cabo nuestra “remodelación” os recomiendo algo plano, clásico y sin demasiadas curvas. El color de fondo lo dejo a vuestra elección pero ya os adelanto que el “verde pradera” no gusta a todo el mundo, pues da sensación de agua estancada y tiende a desmerecer el paisaje.

Una vez tengamos la piscina instalada y en perfectas condiciones de limpieza (si necesitáis líquidos de tratamiento o filtros echad un ojo a Sempool, son económicos y cuentan con productos muy buenos) es cuando podemos empezar a arremangarnos, empieza el trabajo duro.

Ideas

Obviamente, cuanto más azúcar más dulce así que yo os voy a dar todas las opciones posibles en cuestión de materiales y luego vosotros ya adaptáis el diseño al presupuesto ¿de acuerdo?

Piedras: vais a necesitar piedras, enormes, cuanto más grandes mejor, así que no penséis que podéis ir al campo a coger una bolsita y volver a casa contentos y sonrientes porque os hablo de rocas tipo sillares. ¿Dónde podéis conseguirlas? Aunque no lo parezca hay muchas empresas que se dedican a proveer de este tipo de material a profesionales de la decoración y de las reformas, mirad en los resultados de Google. No son baratas, os lo adelanto, por lo que a veces debemos obviar la idea de instalar piedra en la piscina, pero si os lo podéis permitir es un lujazo para la vista. Amontonando piedras grandes en un lateral de la piscina y fijándolas a la pared de la misma (cemento o cola especial) y pegándolas entre ellas también para evitar sustos innecesarios, podréis crear un mural de apariencia natural, precioso.

Césped: Es bastante fácil que no os guste el césped natural, tanto por el cuidado que necesita como por los insectos que atrae, pero con el césped artificial no creo que tengáis problema, y si lo compráis vosotros mismos (Leroy Merlin, Aki…) y lo instaláis (es muy sencillo) os saldrá tirado de precio.

Vegetación: No hay nada más bonito que ver palmeras y árboles alrededor de la piscina. De buenas a primeras no creo que tengáis tantos billetes como para comprar árboles crecidos, son muy caros, pero los árboles pequeños no tienen un precio demasiado elevado. Hablamos de unos 30 euros por árbol de media y con que compres tres o cuatro puedes llenar bastante bien un área de sombra. Al principio, lógicamente, no te van a dar la sensación de ser una gran compra, pues los veréis pequeños, pobres y con pocas hojas, pero si los tratáis bien, en cuestión de un par de años podéis tener unos frondosos árboles que mejorarán el paisaje notablemente. Con respecto a flores y resto de vegetación os daré un consejo: arbustos, cactus y verde, mucho verde. Las flores dan mucho trabajo, atraen insectos y además es fácil que se os marchiten.

Si habéis optado por el césped artificial tened en cuenta que deberéis dejar un fragmento de suelo con tierra y sin cubrir para poder plantar la vegetación, de lo contrario olvidad este tema por completo.

Cascadas: si habéis usado las piedras es posible que ya hayáis creado una preciosa cascada, pero si no podéis permitiros ese dispendio ya os adelanto que también podéis crear una cascada maravillosa con materiales mucho más económicos como el cemento, el yeso y la pintura impermeabilizante.

Buscad un área elevada del jardín o terraza. Si no tenéis, deberéis crearla primero y, para ello, os aconsejo un par de sacos de tierra de construcción, es muy económica. Debéis apilar la tierra creando una montañita y luego haced un buen agujero en ella a unos diez centímetros de la cima. Luego sellad todo con cemento para que no se os mueva nada dejando un surco, tipo acequia, desde el agujero hasta el borde de la piscina. Cubrid todo el montículo de césped artificial salvo el agujero y el canal, dos zonas que deberéis pintar con la pintura impermeabilizante y ¡Voilá! Ya tenéis una preciosa cascada. En cuanto abráis la manguera y dirijáis el agua al agujero se llenará y empezará a verter el agua a la piscina por el canal. Podéis tapar la manguera también con cemento y césped artificial para evitar que se vea dejando una apertura lógica para que salga el agua.

 

Si hacéis todo lo anterior y ponéis piedra natural, una cascada, césped y vegetación, os aseguro que el paisaje será increíble, pero no os agobiéis pensando que tenéis que hacerlo todo a la vez. Este año puede ser el césped, el año que viene las piedras, o la vegetación, y así sucesivamente hasta conseguir lo que nos proponemos. ¿Tenéis alguna idea más? Hacédnosla llegar y la publicaremos con vuestra firma o contádnosla en “comentarios”.