No seas indiferente a la seguridad de tu comunidad

Una de las principales cuestiones que se tienen en consideración en la Junta de vecinos de cualquier bloque de pisos es la seguridad. Si algo hay en lo que prácticamente todos los propietarios de las viviendas que abrazan estos edificios están de acuerdo, es en que los pasillos de su comunidad deben contar con aquel material que sea necesario para garantizar una protección adecuada ante cualquier eventualidad que se pueda presentar. Una eventualidad como la es un incendio.

En ese caso, contar con un extintor puede salvar la vida de todas aquellas personas que residan en el interior del edificio. Es por eso por lo que la ley obliga de manera vehemente a que todas las comunidades de vecinos cuenten con elementos de este tipo, perfectamente homologados y listos para usarse en cualquier momento. No obstante, en la homologación no siempre se halla la calidad o la efectividad.

El año pasado, por primera vez en mi vida, me convertí en el Presidente de mi comunidad de vecinos tras un proceso electoral. Aunque no tenía ninguna experiencia en ostentar un cargo de similares características, tenía algunas ideas relacionadas con lo que, en mi opinión, suponía gestionar de manera coherente y correcta los intereses de mis convecinos y los míos propios. Y, dentro de esos planes, la seguridad era la materia más importante.

Por eso, la primera de mis medidas fue comprobar que todos los elementos de seguridad del edificio cumplieran con la legalidad vigente y se encontraran en las condiciones idóneas para su uso. En cuanto comencé a revisar los extintores, me di cuenta con estupefacción de que dichos aparatos llevaban sin superar la prueba del retimbrado durante más de diez años, cuando el tiempo estimado para ello se situaba en torno a los cinco.

Asustado y profundamente indignado, solicité al anterior Presidente de la comunidad que me facilitara el número de teléfono del fabricante de dichos aparatos. Lo tenía muy claro: iba a dar de baja el servicio que nos suministraban, puesto que era el propio fabricante uno de los actores que tenía que haber formado parte de ese proceso de revisión de los extintores llamado retimbrado. Si quería garantizar la seguridad de todos, tenía que trabajar con otra empresa que tuviera un mínimo de seriedad y compromiso para con nosotros.

Empecé a buscar otro proveedor de extintores por mi cuenta. Sabía que no podía decantarme por un fabricante que supusiera un desembolso económico demasiado severo puesto que eso no gustaría a los vecinos, algo que no sería tampoco muy oportuno para mantener mi legitimidad política. Por otro lado, no podía confiar en cualquiera debido a que era nuestra propia integridad la que, llegado el caso, podía estar en juego.

La seriedad llegó de la mano de Extintores BalsaMar

En esa búsqueda de nuevos proveedores de seguridad, di con Extintores BalsaMar, una entidad de la provincia de Barcelona dedicada a la venta de este tipo de productos, perfectamente homologados, actualizados y revisados. Listos para usarse cuando la situación lo requiriera. Confiando en esta empresa lograba por una parte la calidad que se le tiene que demandar a objetos de este tipo y, por otra parte, un precio económico que me evitara tener que rendir unas cuentas demasiado duras a los vecinos. Para mí, se trataba de un triunfo político en toda regla.

Llevo un año ocupando el cargo de Presidente y, desde entonces y por suerte, no hemos tenido que utilizar estos extintores. No obstante, por fin puedo sentirme seguro de que, ante cualquier problema, en mi comunidad estamos preparados para hacerle frente con todas las garantías de éxito. Creo que tengo el apoyo unánime de todos los vecinos y por eso me muestro optimista de cara a las próximas elecciones que tengan lugar en el edificio. Y es que apostar por la seguridad de mi gente es la mejor política que he podido adoptar. Cumplirla es un auténtico filón para conseguir la aprobación del electorado. Y es también mi obligación moral.