Domótica: Los Hogares Inteligentes se hacen Realidad

Si tenemos la errónea idea de que para vivir en un hogar inteligente necesitamos mucho dinero es que desconocemos mucho sobre esta innovadora forma de convertir nuestra vivienda en el lugar perfecto para ahorrarnos tiempo y brindarnos el máximo confort. Lo primero es que debemos de entender que cuando nos referimos a domótica no estamos hablando de baños que se autolimpien o que nuestro hogar vaya a narrarnos una novela de misterio antes de dormir sino de ciertos sistemas tecnológicos que, al instalarse pueden hacernos la vida mucho mejor. 

Muchos de estos sistemas podemos encontrarlos en Sindel que cuenta con muchos de estos controles, desde controles de persianas y cortinas en función de la radiación solar o según cómo queramos programarlo.

Controles de calefacción y refrigeración dependiendo de la temperatura que haya en el interior. De esta manera no tenemos que preocuparnos de encender y apagar, además de ser también más costoso. Estos sistemas terminan siendo mucho más prácticos y eficientes.

De hecho, teniendo en cuenta los precios de la electricidad, este tipo de sistemas pueden incidir en un considerable ahorro.

También el control de la iluminación interior en función de la luz natural que nos entra del exterior nos ayudará a regular mejor el gasto de luz eléctrica.

Los detectores de presencia para el control de iluminación también son de gran ayuda para dejar de preocuparnos de si hemos dejado algo encendido. Y es que estos reguladores de intensidad, parece que no pero a la larga suponen un interesante ahorro.

Otro aspecto interesante para el ahorro con domótica son los desconectores de electricidad en tomas eléctricas según programación. Estos aparatos ayudan a que nos libremos del llamado consumo vampiro o del stand by al desconectar las tomas de corriente al indicárselo.

Cuánto necesitamos Invertir para tener una Vivienda Inteligente

Ahora bien, si creemos que necesitamos ser millonarios para disfrutar de este tipo de vivienda, estamos equivocados.

Por ello, plantearnos reformar nuestra vivienda y adaptarla a todos estos avances puede suponer a la larga un gran ahorro y vivir con mucha más comodidad.

A día de hoy, la domótica es mucho más asequible para la mayoría de las familias que se propongan automatizar diferentes funciones de su vivienda. Esto es gracias a la nueva generación de sensores, con precios de apenas 60 euros por unidad.

Unos sensores que consiguen facilitarnos la vida, conseguir viviendas más seguras y, también mucho más sostenibles puesto que estamos ahorrando mucho en energía.

Algunos ejemplos de estos avanzas los señala Richard Pérez, experto en domótica y director de DoTEc, una empresa que está especializada en este tipo de soluciones.

Entre sus diferentes proyectos con este tipo de soluciones tecnológicas está el hotel Wynn de Las Vegas cuyas estancias están todas controladas por este sistema, que genera una red de elementos.

Al hablar del hotel Richard Perez añade: “ En el caso del hotel, por ejemplo, podemos programar que, al introducir la tarjeta-llave en la habitación se creen diferentes escenas según cada caso: para la bienvenida de un cliente, podemos fijar que encienda todas las luces, que suene una determinada música, que la televisión nos explique los servicios del hotel…Para cuando entre a partir de una determinada hora, el cliente encontrará otra escena con otra configuración distinta”.

No, no nos encontramos en el nuevo episodio de Black Mirror, sino en una realidad cada vez más habitual, puesto que ya que estas soluciones están siendo más asequibles y suponen interesantes ventajas más usuarios se apuntan a innovar en sus hogares y probar con las soluciones que más les convengan.

Cómo explica a continuación, este experto en domótica la decisión de cómo emplear la solución tecnológica siempre pasa por la decisión de cada usuario.

De hecho el experto añade que “estos sistemas se pueden complicar todo lo que cada usuario quiera, pero para el funcionamiento normal del día a día es realmente sencillo”.

Otra posibilidad como explica es la de “colocar un sensor en el frigorífico para que por ejemplo detecte que nos hemos quedado sin huevos y haga un pedido online a la tienda. Pero ¿qué pasa si ya he ido de compras y luego los recibo por otro lado? O igual estoy vaciando el frigorífico porque me voy a ir de vacaciones. Al final, se impone lo que el usuario demanda y el sentido común”.