Dismobel, la mejor opción para convertir mi vivienda en un hogar modelo

Para poder presumir de casa no solo basta con poseer un hogar con amplias estancias, mucha luz o un jardín. También resulta necesario complementar una ventaja como esta con otra serie de cosas. Porque una vivienda no solo es amplitud o luz. También es decoración, diseño interior o planificación del espacio. Y elementos como los muebles tienen mucho que decir en ello.

Son precisamente los muebles los elementos que pueden convertir una vivienda algo más reducida en un hogar mucho más bonito, acogedor y propenso para vivir con comodidad. Hoy en día existen empresas y tiendas que elaboran muebles de ultimísima generación, útiles para un buen abanico de actividades. Muebles, en definitiva, ideales para todo tipo de familias: para aquellas que deseen un cambio en la disposición de su mobiliario o para aquellas que comienzan su andadura.

Mi mujer y yo somos precisamente de ese segundo grupo. Constituimos una familia nueva, que se ha creado tras nuestra boda y que ha comenzado su independencia ahora. Llevar a cabo un asunto como este no ha sido nada fácil puesto que hemos tenido que resolver muchas cuestiones y las ligadas al mobiliario de la nueva vivienda que hemos adquirido ha sido una de ellas.

Si hubiésemos obtenido una mejor información desde el principio probablemente no habríamos gastado tanto tiempo en buscar empresas que nos facilitaran la compra de muebles como los que queríamos. Perdimos unas cuantas semanas acudiendo a todo tipo de tiendas de muebles sin lograr lo que queríamos. Los precios eran demasiado caros para el presupuesto que manejábamos y, cuando encontrábamos algo más barato daba la casualidad de que o bien era de segunda mano o bien no se ajustaba a los estándares de calidad que pretendíamos conseguir.

Nuestro suplicio acabó cuando descubrimos Dismobel, una empresa dedicada a la venta de muebles para todas y cada una de las estancias de la vivienda y que trabajaba únicamente con los mejores muebles del mercado. Lo hacía además a un precio bastante asequible, lo que nos hacía arder en deseos de contemplar su catálogo. Aquella era una posibilidad a tener en cuenta y deberíamos tenerla en cuenta. El fin de nuestra búsqueda podría haber llegado.

Así fue. El catálogo nos sacó de toda duda. Con Dismobel podríamos obtener muebles para el salón, la cocina, las habitaciones, el baño e incluso para un despacho si es que nuestra casa guardaba un espacio dedicado a ello. Lo único que teníamos que hacer era pedirlo. Apenas un par de días después, tendríamos todos nuestros nuevos muebles en la misma puerta de la nueva casa.

Las previsiones, más que cumplidas

El guión de nuestra historia discurrió de una manera muy parecida a la que nos imaginábamos. Después de elegir de manera concienzuda los muebles que queríamos (adquirimos piezas como sofás, camas, mesas o estanterías para diferentes estancias), tuvimos el placer de comprobar cómo no pasaban ni 48 horas desde que hiciéramos oficial nuestra decisión. Habíamos sido los destinatarios de un servicio del que por desgracia no todo el mundo disfruta.

Una vez instalados todos los muebles, comenzamos a ser conscientes de verdad de lo afortunados que nos podíamos considerar. Nuestra casa adquiría una dimensión completamente diferente, todavía más cómoda, más moderna y más coqueta de lo que ya parecía en un principio, cuando todavía no la habíamos amueblado. De esto se iban a dar cuenta tanto nuestros familiares como nuestros amigos en cuanto acudieran a hacernos la primera visita.

Desde luego que así fue. Mis padres se mostraron encantados (y también un poco sorprendidos) a causa de la vivienda tan lograda que había configurado. Por otro lado, los padres de mi mujer se sorprendieron menos, puesto que habían sido ellos los que nos habían hablado de Dismobel por primera vez y sabían que una empresa como tal ya era eficaz y trabajaba con las mejores calidades mobiliarias.